Minientrada

Todos somos flojos, hasta para pensar.

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No tengo amigos en la escuela, solo compañeros, el trabajo pasa factura en mi vida social en la universidad.
En clase lo único que alcanzo a ver son chic@s a los que les apura terminar la carrera, no se muy bien si es para ya trabajar y tener dinero o si les molesta tanto la escuela: pararse temprano, escuchar 2 horas de clase por materia, no les interesa aprender algo nuevo; solo ellos saben, porque a pesar de preguntarles dudo mucho que la respuesta que dan sea la más sincera.
La carrera es Sociología y la materia es Teoría Sociológica Contemporánea, el maestro pregunta por lo acontecido en la semana, no sobre la materia ni sobre la clase, sino lo que pasa en la vida cotidiana, la real, la mundana, porque en parte, eso es lo que estudiamos. Nadie contesta, solo un silencio incomodo, vuelve a preguntar y nada, pregunta por las noticias locales, mundiales, la que sea!!! pero parece que preguntó una fórmula de matemática avanzada.
¡El maestro casi les avienta su escritorio!
Indignado les dice que se cambien de carrera porque se ve que de sociólogos solo tienen la matricula y solo eso. Pensé que habría una reacción por parte de los compañeros, aunque sea de enojo… pero nada.
Al parecer ni eso les agrada, solo quieren seguir con el trámite y ya. Me da tristeza ser parte de esa generación en la que somos tan flojos que pensar cuesta trabajo, que decir lo que pensamos cuesta más que ir por una cerveza o saltarse la clase.
Después de eso el profesor pide hacer grupos de trabajo para exponer un tema en clase. No gracias, lo hago solo.

La otra

El cuento de Saliary

Tengo ganas de sus besos.
De su boca,
de sus labios.
Me inquieta la incertidumbre,
el quizás algún día todo sea como en mi espejismo.

Usted señor no sabe cómo duele,
dejarlo allí, tirado, solitario,
entre los brazos cálidos de su mujer.

No sabe cómo el sueño se aparta de mí,
a cada vez que usted se aleja de mi cama,
me deja entre el rebaño de ovejas interminables de contar.

No hay color sin su aliento,
no hay “buenas noches”,
no existe fuego en las frías sábanas,
ni historias llenas de vértigo dentro de mí.
No hay nada.
Soy una más.

Palpo las nubes entre sus brazos,
camino sobre las aguas,
estoy en mil sitios a la vez.
Sonrío.
Vivo.

Soy el mañana que nunca existió.
El eco jamás escuchado.
El desconocido nombre
por quien palpita un corazón.
Tu euforia.
Soy la pasión sin dueño.
La desconocida.

Soy sus…

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Xperia U y su manos libres.

Acabo de perder el manos libres de un Xperia U, y para mi sorpresa es todo un lío encontrar uno que sea compatible con la marca de teléfonos de Sony.
Navegando en la red busque un manos libres que fuera compatible, la primera escala fue la tienda Sony Store. Ahí pude ver algunos pero su costo por el momento es muy elevado además que la gente de Sony no me pudo confirmar que fuera 100% compatible con el teléfono. Empece a buscar en otros lugares (mercado libre, tiendas especializadas en audio, comunidades, etc) y encontré algunos comentarios al respecto, de donde decidí arriesgar y tome la opción de comprar unos audífonos que ya tienen integrado el micro, perfectos para la función de manos libres: Skullcandy Ink’d 2.
El costo fue de $300 rupias en RadioShack— esa tienda se me hace muy carera pero en esta ocasión se llevo las palmas porque fue en la única donde encontré estos aditamentos– y de inmediato se hizo la prueba.
Sonido: Perfecto. Siendo audífonos in-ear aislan el ruido perfecto.
Micro: Paso la prueba. Se escucha de manera perfecta y sin interrupciones.
En el micro tiene el botón para tomar y colgar la llamada, que también sirve para pausar, reproducir, adelantar o atrasar las pistas de audio.Igual que el manos libres del cel.
No me sumergiré en el resumen de los audífonos porque de eso no se mucho, pero si les puedo asegurar que funciona perfecto como manos libres para este celular, que como comentaba en un inicio se pone un poco Punk para que funcione con algunos manos libres de distinta marca o hasta los mismos audífonos.
Adieu.